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Guía rápida sobre la hidratación en días de calor

Durante esta época, cuando las temperaturas son más elevadas, tenemos que cuidar las horas en que realizamos ejercicio y, sobre todo, debemos prestar especial atención a nuestra hidratación. Éste siempre es un aspecto clave a la hora de hacer ejercicio, pero, en verano, hay que tener en cuenta que sudamos más y perdemos más líquido, por eso tenemos que preocuparnos por mantener el equilibrio de agua en nuestro cuerpo y recuperarla.

A continuación, os damos algunos consejos sobre cómo cuidar nuestra hidratación:

Evitar las horas centrales del día, cuando el sol calienta más. Si vamos a realizar ejercicio al aire libre un buen momento es a primera hora de la mañana.

– Utilizar ropa deportiva transpirable que favorezca la pérdida de calor corporal.

– Nunca debemos esperar a tener sed para beber, la sed aparece cuando el cuerpo ya está en parte deshidratado.

– Es importante beber antes, durante y después del ejercicio.

– No se puede hacer una recomendación válida para todas las personas sobre la ingesta de líquidos porque la demanda de líquido es diferente en cada persona, dependiendo de la intensidad del ejercicio y el calor (que en niveles altos provocarán una sudoración mayor y, por tanto, una mayor necesidad de agua).

– Durante el verano, al hacer ejercicio, hay que beber aproximadamente cada 20′ a pequeños sorbos (un vaso/200cc). Es conveniente no caer en la deshidratación pues la sangre se espesa y dificulta el trabajo del corazón, aumentando sus pulsaciones y bajando el rendimiento.

No consumir grandes cantidades de agua de una sola vez después del ejercicio, ya que nuestras digestiones son más lentas durante el ejercicio, porque la sangre se concentra en los músculos. Esto nos puede provocar náuseas y vómitos.

– ¿Qué hacer ante un golpe de calor, náuseas o mareos? Lo mejor será parar totalmente el ejercicio, hidratarse (agua o bebidas isotónicas) y si tenemos una toalla, mojarla y humedecernos el cuerpo o refrescarnos a la sombra para intentar bajar la temperatura corporal.

– Si el ejercicio lo permite, también se puede echar mano de las ‘mochilas de hidratación’ para disponer del agua en cualquier momento y llevarla siempre contigo, sin necesidad de parar para beber, simplemente disponiendo de una boquilla que nos facilita beber. Muy apropiado en deportes como el ciclismo.

Siempre que hacemos ejercicio, la pérdida de agua se acelera y la temperatura de nuestro cuerpo se eleva. Como consecuencia, nuestra sudoración aumenta para prevenir el sobrecalentamiento y los riñones reducen su excreción en un esfuerzo por prevenir a la deshidratación. Cuando la deshidratación es superior al 2% del peso corporal, el rendimiento físico se ve perjudicado y, como respuesta, la frecuencia cardiaca y la temperatura corporal aumentan. Debemos evitar llegar a situaciones extremas regulando nuestra hidratación y manteniendo el equilibrio en nuestro cuerpo.

Os recordamos que el mecanismo de la sed no responde exactamente a nuestro estado de hidratación, por lo que debemos tomar más líquidos de los que parece que necesitamos. Beber agua durante el ejercicio reduce el riesgo de deshidratación y optimiza las funciones cardiovasculares y termorreguladora de nuestro cuerpo. ¡No te olvides de tu botella agua!

Es importante cuidar la hidratación durante el ejercicio

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