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Practicar técnicas de relajación

Cómo hacer frente a la ansiedad y al estrésLlega el verano y nos entran las prisas y agobios para poner nuestro cuerpo a punto y “lucir palmito” durante las vacaciones. Pero, no todo es estética y el invierno no sólo nos ha dejado unos kilitos de más sino también un cúmulo de estrés, prisas y agobios.

Para los que realmente lo necesiten y/o lo deseen, esta época del año también es perfecta para practicar algún tipo de técnica de relajación.

El buen tiempo nos permite realizar estas actividades en conexión con la naturaleza, haciendo su práctica más eficaz, divertida y llevadera y con el beneficio añadido de que es gratis o, en cualquier caso, se pueden practicar a bajo coste, con un nivel bajo de riesgo y pueden realizarse en cualquier lugar.

Las técnicas de relajación son una fantástica manera para lidiar con el estrés y la tensión de la vida diaria.

El nivel de estrés se manifiesta en síntomas como fatiga crónica, dolores de cabeza, cambio en los hábitos alimenticios, falta de concentración, irritabilidad general, ataques de ansiedad, problemas cardíacos, depresiones, insomnio y otros problemas físicos y mentales ampliamente conocidos.

La relajación no se trata solamente de alcanzar la paz interior o de disfrutar de un hobby, sino que es un proceso que reduce los efectos del estrés en tu cuerpo y mente. En definitiva, englobamos bajo el nombre de técnicas de relajación a cualquier método, proceso o actividad que ayude a la persona a relajarse, a alcanzar un estado de calma, o en cualquier caso, a reducir los niveles de ansiedad, estrés, enfado o ira. Se parte de la concepción del ser humano como un ser integrado por el cuerpo, mente y espíritu, de ahí que todas las técnicas utilicen con mayor o menor intensidad uno de estos aspectos. Estas técnicas alcanzan su objetivo último a través de una serie de beneficios [1]:

– Reducir la tensión muscular.

– Reducir la presión arterial, el ritmo respiratorio y cardíaco.

– Aumentar el flujo sanguíneo hacia músculos.

– Mejorar la concentración.

– Estimular la confianza a la hora de afrontar problemas.

– Reducir emociones negativas.

Las ventajas médicas de este tipo de técnicas llegan cuando se suscita un determinado estado psicológico. “El hecho de estar callado o viendo la televisión no es suficiente como para producir cambios fisiológicos”, apunta Herbert Benson, miembro del Harvard Medical School en Boston. “Necesitas usar una técnica de relajación que rompa la monotonía de la vida diaria y que reduzca la actividad del sistema nervioso simpático” [1].

El sistema nervioso simpático reacciona ante el estrés segregando hormonas que movilizan los músculos del cuerpo y órganos para afrontar una ‘amenaza’. Normalmente, esta movilización incluye una variedad de respuestas biológicas como el cambio normal del flujo sanguíneo, una liberación de adrenalina y el aumento de la presión sanguínea. La respuesta ante el estrés no requiere una emergencia, sino que puede ser ‘activada’ simplemente mediante preocupaciones y presiones diarias [1].

No obstante, conviene destacar que un cierto nivel de estrés siempre es beneficial para llevar a cabo la actividad pertinente de una forma efectiva. Un estudio realizado por Boussing and Rouff en 1983, usando como objeto de estudio niños en ambiente escolar, muestra a través de una curva como un cierto nivel de estrés es siempre necesario para alcanzar un pico óptimo en el aprendizaje, ya que tanto un nivel alto de estrés como una relajación excesiva reduce nuestra capacidad de trabajo.

Tampoco debemos de olvidar que existen situaciones en las que la práctica de la relajación está contraindicada o supone riesgos como, por ejemplo, en caso de tener problemas de espalda o corazón, osteoporosis severa, si se encuentra en estado de gestación, etc. Por ello, si se padece alguna patología, se debería consultar antes a un profesional sanitario. La práctica de la relajación especialmente de forma exagerada o con una técnica inadecuada no está exenta de posibles efectos indeseables.

Resumiendo, el entrenamiento en relajación se emplea prácticamente en todas aquellas situaciones cuyo tratamiento requiere o aconseja la reducción de la actividad simpática del sistema neurovegetativo, de la tensión muscular o del estado de alerta general del organismo.

Dedicaremos otros artículos a hablar de las técnicas de relajación más conocidas y sus ventajas: Yoga, Tai-Chi, Relajación Muscular Progresiva (PMR), Entrenamiento Autógeno o Meditación.

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