Bienestar

Relajación Muscular Progresiva (PMR)

Relajación muscular progresiva

La relajación muscular progresiva (del inglés Progressive Muscle Relaxation o PMR) es otra de las técnicas de relajación para reducir la ansiedad mediante la tensión y relajación de músculos de forma alternada.

Esta técnica fue desarrollada por el americano Edmund Jacobson en los años 20, quien apuntó que, como la tensión muscular viene a menudo acompañada de ansiedad es posible reducirla aprendiendo cómo reducir la tensión muscular. PMR conlleva tanto componentes mentales como físicos. Como es evidente, el componente físico abarca las actividades de tensión y relajación muscular por grupos (piernas, abdomen, pecho, brazos y cara), mientras que el componente mental se centra en la diferencia entre los sentimientos provocados por la relajación y la tensión.

Con los ojos cerrados y siguiendo un patrón secuencial, se induce tensión en un grupo muscular durante 10 segundos para relajarlo después, durante  20 segundos, antes de pasar a un nuevo grupo. Debido a que los ojos deben permanecer cerrados, el sujeto está obligado a centrarse en estas sensaciones.

Una sesión de PMR lleva aproximadamente 30 minutos y cabe destacar que no funcionará como debiese las primeras veces que se practica. Debido a esto, el sujeto podría sentirse un poco frustrado al comienzo, incluso aumentando su nivel de ansiedad, pero su práctica continuada (1 o 2 sesiones al día) hará que alcance su objetivo.

Jacobson demostró que el proceso de relajación es efectivo a la hora de afrontar úlceras, insomnio e hipertensión.

Entrenamientos autógena

La relajación muscular progresiva tiene muchas similitudes con el entrenamiento autógeno, técnica que fue desarrollada por J.H. Schultz, profesor de neuropsiquiatría de la Universidad de Jena durante el primer cuarto del siglo XX.  El entrenamiento autógeno consiste en un método continuado que mejora la salud, actividad física y mental, concentración, memoria… En esta técnica de relajación se utilizan tanto las imágenes visuales como la conciencia del cuerpo para reducir el estrés.

El significado de la palabra autógeno, ‘algo que viene de dentro de uno mismo’, ya delata la base de esta técnica. Se ha observado que las actitudes y sentimientos tienen siempre ciertas repuestas musculares. El miedo, la ansiedad, la alegría… son sentimientos que provocan una serie de tensiones y distensiones en diferentes músculos y órganos del cuerpo. De aquí surgió la idea de que controlando esas respuestas se podía amortiguar el sentimiento.

El entrenamiento autógeno trabaja sobre los músculos, los vasos sanguíneos, el corazón, la respiración, los órganos abdominales y la cabeza, y consiste en una serie de ejercicios que hay que repetir a diario y que ayudarán a mejorar la salud física y la estabilidad emocional, la capacidad de concentración y, por consiguiente, la memoria y la eficiencia en general.

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