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La muerte súbita en el deporte

Muerte súbita en el deporte

Me duele tener que escribir esto y más aún tener que empezar con estas palabras, pero por desgracia, “una vez más” la tragedia se ha producido sobre un terreno de juego. Si hace pocas semanas dio el susto el futbolista del Bolton: Fabrice Muamba, que sufrió un infarto en pleno partido y que gracias a Dios se está recuperando, este fin de semana se ha marchado para siempre el futbolista de la serie B de la Liga Italiana Piermario Morosini. Al conocer estos sucesos es muy difícil no acordarse de los nombres de otros deportistas más cercanos a nosotros y que nos dejaron recientemente: Dani Jarque y Antonio Puerta; y tampoco se nos olvida el caso de Rubén de la Red que con mayor fortuna consiguió superar el trance.

Por los medios de comunicación sabemos que es algo que sucede con más frecuencia que antes, pero ese aumento del número de casos va unido a que la cantidad de practicantes de algún tipo de actividad física ha aumentado mucho con los años.

En cualquier caso, parece inevitable que se vayan sumando nombres a la lista de deportistas que fallece practicando su deporte favorito. Los deportes más castigados en este sentido son el fútbol y el ciclismo profesional. Es probable que el mayor número de casos en estos deportes se explique también porque son algunos de los deportes más practicados, aunque hay que tener en cuenta que, sobre todo el ciclismo, es un deporte que a nivel profesional exige un esfuerzo físico enorme y en el que estuvo extendido el uso de sustancias prohibidas, lo que no quiere decir que no se hayan producido casos de muerte súbita también en otras disciplinas y en deportistas amateurs.

En España se calcula que más de 12 millones de personas practican deporte, con más de 6 millones de deportistas federados. No hay datos concluyentes sobre los casos de muerte súbita asociada al deporte en nuestro país. Según los datos de la Mutualidad General Deportiva, entre 1994 y 1997 se produjeron 191 fallecimientos, la mayoría de origen traumático y sólo 21 (10,9%) de causa cardiaca (igual que en la muerte súbita no asociada al deporte).

La Federación Española de Medicina del Deporte puso hace tiempo en marcha un Registro Nacional de Muerte Accidental y Súbita en el Deportista (MASD) que aporta una excelente valor a la hora de conocer la incidencia y causas reales de este proceso entre los deportistas.

Dentro de las causas que provocan muerte súbita en practicantes de actividad física, la patología cardiovascular es la más frecuente. José Anastasio Montero, jefe del servicio de cirugía cardíaca del hospital de La Fe de Valencia, asegura que muchos de estos problemas se evitarían si se llevaran a cabo chequeos médicos más exhaustivos. Para ello, sería necesario que cardiólogos de nivel avanzado estuvieran presentes, con el fin de distinguir problemas cardíacos poco frecuentes. “Uno de los grandes problemas de los chequeos de los futbolistas es que no se hace un estudio en profundidad para valorar bien el corazón, ya que hay que estudiarlo en tres niveles de exploración. Sería importante que un cardiólogo experto tuviera esto en cuenta y no que lo hiciera el médico de medicina deportiva sólo, porque entramos en temas de diagnósticos difíciles. No son patologías frecuentes, son raras y tiene que ser un experto de un cierto nivel el que pueda detectarlas”, declaró.

Resulta obvio que una valoración del estado de salud previa a la práctica deportiva es necesaria para prevenir problemas. A pesar de esto, no siempre se siguen las recomendaciones, y la revisión médica se considera muchas veces un mero trámite cuando no debería ser así. No son sólo importantes los controles de los atletas de élite y de los deportistas federados, sino que debería hacerse hincapié en las revisiones de todas aquellas personas que realizamos deporte de forma habitual, sobre todo, por encima de los 30 años. Las sociedades médicas y deportivas marcan unas pautas que se deben seguir, aunque no existe consenso. Las recomendaciones de la American Heart Association respecto al reconocimiento médico incluyen: revisión de los antecedentes familiares (especialmente en cuanto a muertes súbitas o enfermedades cardíacas), antecedentes personales (soplos, hipertensión, fatiga, síncope y disnea o dolor torácico asociados al ejercicio) y una exploración física (soplos, pulsos femorales, rasgos de síndrome de Marfan y medida de la presión arterial).

Desde Trainido siempre hemos apostado por el deporte como fuente de salud y bienestar por lo que animamos a todos los deportistas de cualquier condición y nivel a hacerse por lo menos un chequeo médico anual, que a ser posible incluya un electrocardiograma. Sería muy recomendable también hacérselo siempre que vayamos a iniciarnos en la práctica de actividad física después de un largo período de inactividad.

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