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Entrenamiento de la fuerza resistencia, ¿por y para qué?

Las personas que seguimos este deporte sabemos que desde hace ya unos años el rugby, al igual que muchas otras disciplinas deportivas, ha sufrido una evolución hacia el profesionalismo y hacia la especialización tanto por posiciones en el campo como por roles de juego que sitúan a este deporte en un nivel difícil de superar. Como consecuencia de todo ello también ha dado un tremendo salto la preparación física específica y, actualmente, se trabaja de una forma mucho más intensa y variada.

Tradicionalmente, se han entrenado los deportes de equipo en base a planificaciones de deportes individuales sin tener en cuenta las necesidades que cada deportista puede tener, ni que su adaptación sea la correcta. En el caso concreto del trabajo de fuerza, se ha trabajado durante años únicamente mediante entrenamientos de cargas dentro de una sala de pesas aislándolo de las acciones y situaciones reales de juego. Este tipo de trabajo, unido a la desconexión total con los diferentes tipos de fuerza existentes, hacía que únicamente se trabajara la hipertrofia muscular.

Afortunadamente eso ha cambiado y en la actualidad se trabaja de forma mucho más integral y funcional, atendiendo las necesidades de cada deportista y a su posición en el terreno de juego, lo que facilita que todo el trabajo de preparación física tenga mayor transferencia hacia el juego real.

El trabajo de fuerza en el rugby, en sus distintas tipologías, forma parte del pilar central en el que los jugadores deben basarse a la hora de su preparación física. Nosotros nos centraremos en la fuerza resistencia y empezaremos por describir que entendemos por ella: “La fuerza resistencia no es otra cosa más que la capacidad de mantener una fuerza a un nivel constante durante el tiempo que dure una actividad o gesto deportivo” (Manso, 1999).

El deporte del rugby se caracteriza por ser una actividad acíclica que implica diferentes movimientos en distintas posiciones, donde los jugadores soportan golpes, saltos, empujes, pases, realizan pateos… Y donde además de la fuerza resistencia, la fuerza máxima y la explosiva también juegan un papel muy importante.

Por tanto, ¿cómo entrenamos la fuerza resistencia?

La teoría nos dice que para mejorar la fuerza resistencia, la carga no debe superar el 20% de la fuerza máxima, para así no incidir en la mejora de la fuerza y sí en la resistencia aeróbica. Esto es, dicho de forma muy genérica y para entendernos, muchas repeticiones, pero con poco peso.

Este trabajo, realizado al pie de la letra, puede hacer disminuir nuestros niveles de fuerza. Porque, como ya hemos dicho, el rugby se basa principalmente en la fuerza −en todas sus variantes− por lo que puede ser un inconveniente trabajar con esa rutina de entrenamiento, es por ello que deben hacerse los ajustes oportunos.

Así pues, para poder entrenar con garantías la fuerza resistencia en el rugby, Gonzalez-Badillo y Gorostiaga (1995) nos proponen entrenar de la siguiente manera:

● Haciendo 3-4 series de la 1 RM (repetición máxima**) para jugadores que necesiten mejorar la fuerza máxima y la potencia. (Primeras líneas de la melé).

● Haciendo 3-5 series de 8-20 repeticiones a máxima velocidad al 70% de la 1 RM con recuperaciones de un minuto para jugadores que necesiten una fuerza resistencia más rápida. (Terceras líneas y tres cuartos).

Por tanto, variando intensidades, descansos y número de series, podemos incidir mucho más en la fuerza resistencia pura o en la mejora simultánea de la fuerza máxima.

 

** Repetición máxima: es la cantidad máxima de peso que alguien puede llegar a cargar en determinado ejercicio para realizar una repetición. Sirve para establecer el límite de fuerza de una determinada persona.

 

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