Entrenamientos

Entrenamiento de la fuerza en el campo

Las corrientes basadas en el entrenamiento integral o entrenamiento total entienden que un individuo no debe de entrenar cada apartado del juego por separado, si no como un todo. Esta teoría ha sido desarrollada a partir de los principios del entrenamiento que engloban todos los apartados del mismo. Dichos principios están basados en las ciencias biológicas, las psicológicas y las pedagógicas que posibilitan al entrenador la correcta implantación de los procesos globales del entrenamiento, los métodos y la planificación.

Partiendo de esta base y centrando nuestro artículo en el entrenamiento de la fuerza, orientaremos los puntos a cómo entrenarla en el terreno de juego y la importancia que de hacerlo adaptando nuestro organismo tanto a la mejora de la fuerza específica como a mejorar las situaciones reales de juego. Para ello es fundamental mejorar no sólo el trabajo de fuerza isométrica e isotónica (concéntrica y excéntrica) en el gimnasio, si no introducir sesiones de mejora de fuerza auxotonica y pliometría. De esta manera haremos posible un entrenamiento con la intensidad real del juego y con las tomas de decisión que hay implícitas en él.

Para llevar a cabo un entrenamiento integrado no basta con intercalar situaciones reales de juego con entrenamiento analítico, hay que ir más allá. En el caso del rugby hay una gran variedad de situaciones y variaciones en el juego y adaptarnos y saber reaccionar en estas situaciones nos será de gran utilidad.

Por tanto, el objetivo será facilitar tanto al entrenador como al jugador situaciones orientadas a mejorar los niveles de fuerza derivadas directamente del juego. En el rugby podemos dividir la fuerza en diferentes tipos:

-Fuerza de cambios de dirección.

-Fuerza de empuje.

-Fuerza de chut.

-Fuerza de pase y lanzamientos.

-Fuerza de choque y lucha.

-Fuerza de salto.

A partir de situaciones donde se den estas diferentes formas de fuerza iremos aislando las ejecuciones técnico-tácticas del ejercicio haciendo un movimiento cada vez más previsible hasta convertirlo en totalmente analítico y de musculación.

Para ello, los preparadores físicos de los equipos o los entrenadores, debemos de conformar una progresión que trabaje la fuerza en el campo. Yendo desde ejercicios de lo más globales posibles (situación real de juego, auto cargas, multisaltos, etc.) hasta llegar al trabajo aislado con máquinas ya en el gimnasio, pasando por ejercicios con lastres, poleas y pesos libres que pueden usarse en el terreno de juego.

Con esta progresión se trabajará desde tareas totalmente competitivas (partido real), trabajo específico de la acción real, trabajo dirigido a la acción (o parte de ella) y por último trabajo de fuerza general.

En este artículo no podemos extendernos mucho más y lógicamente no pudemos entrar a enumerar ejercicios o métodos de entrenamiento específicos, pero esperamos que hayáis podido ver de manera general los pasos a seguir a la hora de trabajar la fuerza con el ánimo de hacer un buen trabajo de “transferencia” hacia nuestro deporte, el rugby.

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