Miquel Silvestre

“Una moto cargada de equipaje pesa lo suyo y yo he de levantarla por mis propios medios”

Empezamos la aventuraVoy a comenzar una gran aventura. Pasaré fuera de España cinco meses por territorios inhóspitos y sin buena asistencia médica. La primera pregunta que debe hacerse todo aquel que vaya a empezar un gran viaje es esta: ¿Estoy sano?

Salir de casa con una dolencia latente es una irresponsabilidad. Por eso mi madre, médico de profesión, insistía en que me hiciera unos análisis antes de marchar. Además, existía cierta preocupación en mi ambiente familiar porque ya tengo 44 años, soy consumidor de cerveza en cantidades industriales y el ritmo de trabajo y estrés que llevo es criminal. Muchos me dicen que parezco cansado y lo cierto es que me alimento de lo que puedo cuando puedo, no duermo tres noches seguidas en la misma cama desde hace cinco años y desde que terminé mi vuelta al mundo en moto he pasado seis meses de continua promoción con decenas de conferencias, artículos y entrevistas. Mi salud podría haberse resentido. Así que obedecí a mi madre y fui a hacerme unos análisis completos para comprobar los niveles.

Los resultados de los análisis no solo están bien, sino muy bien, el colesterol la glucosa bajo mínimos; y el hematocrito casi de atleta de lo alto que lo tengo. Este fenomenal estado físico solo puede obedecer a dos cosas. Una es el cuidado en la alimentación aunque coma de todo y muchas veces fuera de casa (entre otras cosas porque no tengo casa). Me decanto por las ensaladas, evito los fritos, elijo siempre el pan integral y no pruebo la leche aunque sí algunos derivados fermentados como quesos y yogures. Todos los días procuro consumir alguna pieza de fruta fresca. Pero la otra clave es el ejercicio físico intenso y regular.

Desde hace muchos años salgo a correr todas las mañanas y a medida que he ido haciéndome mayor he aumentado el tiempo de duración de la carrera. Con veinte años me bastaba con correr veinte minutos, a los treinta subí a media hora y con 44, no bajo de la hora completa.

Además, procuro entrenar con resistencias y pesas siempre que tengo un gimnasio cerca. Una moto cargada de equipaje pesa lo suyo y yo he de ser capaz de levantarla por mis propios medios. Ese machaque constante ha hecho mis músculos pequeños y fuertes por fuera pero parece que también limpia mi interior de colesterol, glucosa y trigiliceridos. Pero eso sí, a mí que no me quite nadie mi cerveza al terminar el día. Esa rutina tonifica la mente y me ayuda a conciliar el sueño, otro ingrediente básico para la salud física. Duermo pocas horas, pero profundamente.

O sea, y resumiendo: salid a correr todos los días y bebed toda la cerveza que os dé la gana 😉

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