Miquel Silvestre

“Doce días después de la lesión ya corría como un gamo por los bosques eslovenos”

Estoy completamente recuperado de mi rotura fibrilar en el gemelo que sufrí en Francia al comienzo del viaje. Cuando sufrí el latigazo y lo conté en Facebook mucha gente se preocupó. También muchos me aconsejaron que regresara a España a cuidarme, que estaba a un solo día de viaje de Barcelona. Valoré la posibilidad y decidí que no lo haría. No conocía el alcance de mi lesión y estaba algo asustado porque era la primera vez que me pasaba, pero si me rompí un tobillo en Sudáfrica y no volví a pesar de que el seguro se ofrecía a pagarme la repatriación, no lo iba a hacer ahora por una rotura fibrilar. Entonces aguanté con analgésicos y completé mi viaje africano contado en mi libro Un millón de piedras. Ahora sé que fue la decisión correcta.

Lo mismo ha sucedido ahora. Sabía que podía tardar una semana o un mes en recuperarme, pero con analgésicos y una venda compresiva podría montar en moto. Por eso seguí. Los viajes si se paran ya no son el mismo viaje aunque se retomen. Regresar a España habría significado fracasar. Y una rotura de fibras no me iba a hacer fracasar. Eso lo tenía claro. Afortunadamente la rotura no era grave y mi capacidad de recuperación es asombrosa. Una semana después del latigazo estaba trotando cojo por el Lago di Garda. Y apenas doce días tras la lesión, ya corría como un gamo por los bosques eslovenos que rodean Ljubjana.

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