Experiencias Trainido

Mi primera meta hacia la Behobia-SS

Llegada a la meta carrera Volta a Oza 8 de 20. El correr y no parar todo es empezar. Y así ha sido mi debut en las carreras populares, mi primera meta de camino a la Behobia.

Me ha costado estrenarme, pero he decidido empezar con esta carrera: II carrera Volta a Oza en La Coruña. Aquí en mi tierra, para sentirme como en casa. Una carrera de 8km.

Ya que lo hacia sola (con “sola” me refiero a que no corría nadie conocido, evidentemente en la carrera había cientos de corredores) pues por lo menos contar con el apoyo de mi familia en la salida y en la meta: Mi hermana y mi cuñado, un par de motivados que no querían perderse mi debut y que afirman haber sufrido más que yo cuando una paisana les contó el recorrido.

Sinceramente, después de mis entrenamientos de 6, 7 y hasta 9 kms, no temía por mi vida en este circuito. – ¿8 kms? ¿A estas alturas? ¡Una mamarrachada! No me gusta ser sobrada, pero estaba preparada o eso crees cuando un profesional te lo dice 😉

Primer fallo: no preocuparte por el recorrido y sólo pensar en los kms. – Como no conozco la zona, qué mas me da, sigo a la gente y listo….ERROR. ¡Sorpresas te da la vida! OJO, 8 kms con cuestas no son lo mismo que 8 kms en llano. Te pueden arruinar tu carrera y tus pulmones.

Segundo fallo: cuando veas demasiados equipos de atletismo y profesionales peleándose por la salida, colócate al final (como yo) y si todavía estás a tiempo empieza a correr, pero en sentido contrario. Mucho atleta=mucho nivel.

Tercer fallo: si por megafonía te dan ánimos para superar un trayecto de la carrera que lleva por nombre “la cuesta de los caídos”, guarda fuerzas, controla más que nunca tu ritmo y no dejes de repetirte: “se puede, claro que se puede”.

Os tengo que confesar que en ningún momento sentí el power del dorsal. Me refiero, no sentí una energía extra por llevar un número y correr entre gente. No sé, pero esas vibraciones no llegaron a mí 🙁 Me lo tomé como un entreno más.

Mi momento de bajón llegó en el km 5, por un momento quise abandonar como una looser cualquiera. Sólo tenía pensamientos horribles e intentaba controlar un punto, flato o como se llame, que me estaba amargando la existencia. No paraba de pensar en si tendría que sufrir más cuestas, pero mientras esto pasaba por mi cabeza… ¡ZAS! Estaba llegando a la meta con toda la gente animando a lo loco y yo con mi cara de felicidad. ¡Qué cruel puede ser el cuerpo, cómo nos la puede jugar! Menos mal que a veces no le escucho demasiado y tiro un poco más de él.

Así crucé la meta, mi primera meta, llevándoos a todos conmigo en mi camiseta Trainido. Aunque he de reconocer que la carrera se la dediqué a mi madre, porque madre no hay más que una y porque os recuerdo que ella me regaló mis nuevas locomotoras. ¡Va por ustedes!

¿Quién dijo miedo? Paso a paso hacia la Behobia… Mis entrenamientos crecen por semanas y en kms 😉 GO!

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