Experiencias Trainido

¿A qué saben 20km? Crónica de una Behobia superada con éxito

Superación, esfuerzo, trabajo

¡Saben a gloria!

Con un toque de lágrimas, sudor, sufrimiento, esfuerzo, motivación, dolor, emoción… Ingredientes que hacen que no sea un cóctel sencillo, pero hacen que al final tenga un sabor muy dulce.

¿En qué piensas mientras corres 20km? ¿Qué sientes al terminar tu primera media-maratón?

Parece que fue ayer cuando me retaron a participar en la Behobia y me lancé a contároslo con mi primer post: ‘Si tú me dices corre, lo dejo todo‘. Pues bien, hoy y un día después de alcanzar mi META añado: Sí, sí quiero correr contigo el resto de mi vida.

Correr ha sacado lo mejor de mí. Ha sido una continua superación, día a día, semana a semana… Pasar de 4km a 14km y superar una meta de 20km da para pensar, para pensar mucho, reflexionar y conocerse a uno mismo.

 

[Gracias (tú ya sabes quien) por meterme en la sangre esta afición]

Ahora quiero ser runner, no maratoniana, ni competir por tiempo. Yo quiero ser runner y seguir corriendo para disfrutar de cada zancada, para volver a llegar a los 19km y que mi cuerpo se ponga a bailar (literalmente) por sentir cerca la recompensa de todo este esfuerzo.

Sin pensarlo ni medirlo, un día me calcé unas zapatillas y empecé a correr. Y quiero seguir disfrutando de ese sabor a reto y a superación.

Puedo afirmar sin miedo a pecar que fui constante desde el primer día, por miedo a no llegar y por respeto a mi trabajo. No me gusta echar por la borda todo lo que consigo, porque el esfuerzo de coger el ritmo supone mucho como para perderlo por algo llamado ‘pereza’. Eso sí, no nos engañemos, también he tenido mis altibajos. Pero…

Se puede, claro que se puede.

Por fin llegó el día y tal y como había soñado durante estos meses, me levanté, me vestí y me enfrenté a la masa que esperaba impaciente y ansiosa en la salida. Ambientazo, emoción, excitación… Sólo piensas en correr y en hacerlo YA. La espera es interminable.

Antes de salir, escuché: ¡No pain, no glory! Pero, por desgracia a veces no sabemos donde se encuentran nuestros límites y lo que para algunos se convierte en un día de gloria, para otros es una tragedia. Tragedias que por desgracia sirven para concienciarnos de que esto no es una broma y debemos hacer los pertinentes controles y pruebas para saber cómo reaccionará nuestro cuerpo ante un esfuerzo o exigencia de estas características.

Me siento afortunada de haber podido cruzar la meta, de llorar como una niña mientras levantaba los brazos y daba el último paso, de poder gritar: ¡Lo he conseguido, lo hemos conseguido! Ha merecido la pena cada madrugón y cada día de agujetas 😉

Después de estos meses, del trabajo, esfuerzo y lo que he conseguido, sólo puedo decir que es algo para recordar: Mi primera Behobia. Mi reto pintado de superación.

Disculpadme, pero creo que todavía necesito tiempo para transformar mis emociones en palabras. Mientras tanto prepararé mi agenda para el #RetoTrainido2014.

¡Volveré a calzarme mis maravillosas zapatillas!

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